PNV y CC salvan los Presupuestos, pese a que los critican con dureza
Los vascos califican de errática la política del Gobierno, y los canarios consideran el proyecto claramente mejorable
Sumaron sus votos a los del PSOE para rechazar las seis enmiendas a la totalidad a las cuentas del Estado
- Autor:
- Enrique Clemente | La Voz
- Fecha de publicación:
- 22/10/2009
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Como estaba previsto, el apoyo del PNV y de Coalición Canaria permitió ayer al Gobierno tumbar las seis enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado presentadas por los grupos de derecha e izquierda en el Congreso y que estos prosiguieran su tramitación parlamentaria. Sin embargo, tanto el portavoz vasco como el canario también criticaron las propias cuentas públicas, como el día anterior hicieron los demás grupos. La vicepresidenta Elena Salgado señaló que existe poco margen para modificarlos a través de las enmiendas.
El vasco Pedro Aspiazu justificó el apoyo peneuvista por responsabilidad ante la grave situación económica, que «precisa de acuerdos políticos e institucionales que generen confianza y estabilidad», y por los positivos acuerdos alcanzados para la economía y el autogobierno del País Vasco. Es decir, el blindaje del concierto vasco, el abono de 450 millones a la Diputación Foral de Álava por el IVA y la transferencia de las políticas activas de empleo.
En todo caso, calificó de incoherente la gestión de la crisis por parte de Zapatero, que dijo que ha hecho de la improvisación su seña de identidad, criticó al Gobierno por no haber afrontado las reformas necesarias y tildó su política fiscal de errática. Asimismo, expresó su insatisfacción con los Presupuestos, que hablan de un «rápido reequilibrio de las finanzas públicas desde el 9,5% de déficit hasta el 3% en el año 2012, pero huye de presentar un escenario macroeconómico que permita valorar la coherencia de los deseos con las realidades». Y comparó a Zapatero con un piloto que ante «un camino virado y lleno de socavones» viaja «con las luces de posición o, a lo máximo, con las de cruce».
Fue más allá al criticar también el significativo descenso de partidas «claves para sentar las bases de la competitividad», como las inversiones en infraestructuras e I+D+i, y la incapacidad para abordar una «reforma real del gasto público». Por último, denunció las escasas inversiones estatales en el País Vasco.
El portavoz de Coalición Canaria, José Luis Perestelo, afirmó que los Presupuestos son «manifiestamente mejorables», pero justificó que sus dos votos favorables se hayan puesto «al servicio de la batalla contra el paro en Canarias», que está en el 26%. «Coalición Canaria ha combinado siempre la reivindicación nacionalista con el sentido de Estado», señaló. Canarias obtiene mil millones de las cuentas públicas y, además, el multimillonario plan de choque comprometido por el Gobierno, que supondrá una inversión de 25.000 millones en diez años, augura un apoyo estable al Gobierno que le asegure la mayoría junto al PNV.
Rajoy veta al candidato de Aguirre para Caja Madrid pero ella resiste
La batalla por la cuarta entidad reabre la guerra interna de poder en el PP
CARLOS E. CUÉ - Madrid - 23/10/2009
La batalla de Caja Madrid va a seguir, al menos de momento. Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre se reunieron ayer para intentar buscar una solución, pero no hubo manera. En medio de una gran tensión, según fuentes del PP, Rajoy vetó abiertamente al candidato de Aguirre, Ignacio González, su mano derecha. González se enfrentó hace un año a Rajoy en un Comité Ejecutivo del PP, en el que él llegó a acusarle indirectamente de "caer en el relativismo, en el oportunismo cortoplacista y acomplejado, en el tacticismo" y desde entonces la enemistad del líder es manifiesta.
Primero lo echó como a los demás críticos del Comité Ejecutivo, donde colocó a otro aguirrista, Juan José Güemes, y ayer trató de desbancarlo de la carrera de Caja Madrid. Rajoy exigió a Aguirre que coloque en la presidencia a Rodrigo Rato, hasta ahora rival interno del líder, ya que su nombre siempre suena como relevo al frente del PP. Pero la presidenta, según diversas fuentes, no renunció a su candidato, por lo que el envite sigue, aunque ahora con todas las cartas encima de la mesa.
Esta vez no es una batallita más. Se trata de una guerra abierta para demostrar quién manda en el PP, analizan varios dirigentes. Y es aún más relevante por la entrada en liza tanto de La Moncloa como del Banco de España. En plena crisis económica, ambos están moviendo sus hilos, según diversas fuentes del PSOE y de la oposición, para evitar que la batalla política dentro del PP retrase lo que ya es urgente, esto es la elección de un sucesor para Miguel Blesa que se haga cargo cuanto antes del inevitable proceso de fusiones en el que deberá entrar próximamente Caja Madrid.
Rajoy, presionado así por el Gobierno -que no quiere a Rato y prefiere al que fuera su secretario de Estado Luis de Guindos, con perfil más técnico- por el Banco de España y por su partido, que espera de él un gesto de autoridad, necesita ganar esta partida para que su liderazgo no se vea definitivamente cuestionado, señalan diversos dirigentes.
Aguirre, dicen en su entorno, está dispuesta a aguantar el pulso porque considera que tiene todo el derecho, con su mayoría absoluta, a elegir al presidente de Caja Madrid. Además, apela a un pacto que ya tiene avanzado con socialistas madrileños, IU y los sindicatos. Es allí, en esos sectores, donde se debe arreglar, insisten los aguirristas, y no en la calle Génova. Mientras, los marianistas inciden en que González, un dirigente polémico, no puede presidir la caja porque el partido lo vería como una demostración de debilidad de Rajoy.
Otros dirigentes señalan que el líder se juega algo más: la imagen del PP como partido nacional. Si Caja Madrid tiene que comprar cajas en Castilla y León, Castilla-La Mancha o Galicia, por ejemplo, Rajoy debe demostrar que el PP, como partido, tiene mucho que decir, junto a La Moncloa y el Banco de España, en ese delicado proceso que afecta a otros gobiernos autonómicos. El líder no se puede permitir que el mundo económico piense que todo se decide desde una baronía tan enfrentada a Rajoy como la de Aguirre, analizan varios dirigentes.
Y mientras en los despachos no se lograba un acuerdo, en los micrófonos la tensión creció sin límite. "El PP no es un partido federal. Las decisiones importantes las toma la dirección general del partido, a las que yo siempre apoyo", abrió el fuego Gallardón. "Le tengo por un ilustre jurista, pero se equivoca de medio a medio. Lo que ha dicho el alcalde es manifiestamente ilegal y sería politizar la caja", remató Aguirre. La guerra sigue.
EL GOBIERNO APRUEBA HOY EL NUEVO FONDO DE 5000 MILLONES CONTRA LA CRISIS